El Mundo y sus emociones

Día de Reyes Magos y las emociones

La ilusión y la magia

Mi perspectiva de la tradición de los Reyes Magos

De niña el día de Reyes fue muy emocionante para mí.

Al hacer la carta sin falta agradecía por los regalos del año anterior, a petición de mi madre.  Al escribir mi carta usaba la imaginación y mucha creatividad porque además dibujaba e iluminaba lo que me venía a la mente con relación a esos seres magos, que imaginaba altos e imponentes con un gran brillo en su mirada.

Elaboraba mi carta con mucha emoción. Plasmaba en ese papel la lista de regalos que ya tenía preparada desde meses antes.

En esa carta se leía esperanza y confianza en cada palabra, en cada deseo. Hoy entiendo la magia de todo esto. Ese día implicaba reconocer, agradecer lo que teníamos y pedir como lo hace un niño o una niña. Con ilusión.

Recuerdo mi muñeca preferida que llegó dos años después de la primera vez que la pedí.  Disfruté mucho ese momento y la abracé fuerte.

Y entonces ese gran momento llegaba, la sonrisa se dibujaba en nuestra cara, generalmente allí en frente estaba esa muñeca anhelada, esa pelota de colores tan grande, los patines. Tal vez no siempre llegaba lo que esperaba sin embargo estaba allí ese regalo sorpresa que complementaba todo, y que siempre agradecí.

Esos 6 de enero, jugábamos todo el día en la calle con nuestros amigos y vecinos, compartíamos los juguetes y bicicletas, con confianza. Era divertido, un mundo de emociones expresadas por donde quiera. Caritas felices, tristes, de sorpresa.

Y es allí donde se ve la magia de los reyes magos, cuando generan la expresión de las emociones de millones de niños en este mundo.

Sin duda sé que todos merecemos ser felices y que la vida es como un juego que debemos jugar con cariño, responsabilidad y confianza.

Y que siempre es bueno expresar nuestras emociones y compartirlas con los demás.

Cecilia H. Pinto

 

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